Si Napoleón se enterase de que en Olivia tenemos la preciosa colección Rancé, inmediatamente haría un pedido on-line. Sí, sí. Napoleón era un fiel admirador de François Rancé, creador francés de estas exquisitas y refinadas fragancias al que conoció en París e hizo emigrar desde el sur de Francia, donde se dedicaba a sus maravillosas creaciones perfumadas, a la capital (más concretamente a su atelier), para poder aprender de él la gloriosa labor creativa que llevaba a cabo.

En este nueva etapa, Rancé volcó todo su ingenio y olfato a crear su preciada línea de perfumes destinada a la aristocracia de Francia, dedicando varios de sus perfumes a su aprendiz, Napoleón (nosotros contamos con “Le Vainqueur").

Después de la desaparición del fundador, varias generaciones de la familia prosiguieron con sus elaboraciones. Incluso a finales de 1800, Alexandre Rancé se trasladó a Milán para continuar con el negocio. En la actualidad, lo sigue haciendo su nieta Juana Sandra Rancé junto a su hijo Jean Maurice Alexandre Rancé. Pequeños y refinados frascos que además de contener un elegante aroma, poseen una historia y tradición embriagadora.