Los hermanos franceses Stephen y Pierre-Alexis eran dos apasionados de la aventura que, con su mochila siempre a cuestas, dieron comienzo a esta sentimental hazaña llamada Kerzon. De las memorias de todos sus viajes vividos, largas y tendidas discusiones familiares; en pleno agosto y con los pies inmersos en el agua, surge el punto de partida de esta bonita empresa olfativa, centrada en los aromas más deliciosos y bucólicos que enfrascan sus más entrañables recuerdos.

Crean productos íntegramente franceses, por medio de pequeñas empresas en las que predomina la cercanía y el diálogo, completando el proceso con su propio diseño de bolsitas en sus talleres parisinos, ciudad más que inspiradora para ellos. Tratan de ir más allá de la mera mención de las materias primas utilizadas, concibiendo fragancias de calidad, imaginadas como un perfume para el hogar, superando una simple aromatización y logrando transmitir diferentes historias a través de sus saquitos perfumados que parten de la composición de notas naturales de ingredientes sublimemente conjugados.

El secreto para su éxito se centra en trasmitir el espíritu de un lugar, la mezcla sutil entre un deseo y el saber hacer por medio del intercambio cultural con los artesanos que les acompañan en esta andanza.